miércoles, 3 de marzo de 2021

Juanito "El herrero"

Juanito Ventura " El mecánico "

Si supiera pintar, seguro que podría trasladar al lienzo su retrato póstumo rayano a la perfección, sin mas modelo que la imagen indeleble que de él quedó grabada en mi mente.

No debía pasar mas de los treinta, tal como aparece en mi memoria; mas bien bajo de estatura; de espalda muy ligeramente encorvada, no era delgado pero tampoco grueso; poseia unos ojos más bien marrón oscuro, en ocasiones con las córneas ligeramente enrojecidas y unas espesas y largas cejas; su nariz aguileña proporcionada, perfilaba un rostro siempre afable , aunque pudiera parecer  en ocasiones huraño, nada que ver, era bondadoso, y debo decir que dependiendo de su estado de ánimo era poseedor de humor socarrón y pícaro; su pelo, corto y peinado siempre hacia atrás.

Los componentes de su atuendo solían ser un pantalón azul, igual que su camisa, muy característico de los mecánicos de aquella época.

Hablo de Juanito  "El herrero" ,  aunque a él le gustaba que le llamasen Juanito el mecánico o Juanito a secas. 

Fué muy considerado mecánico de la Casa Ford por años, aunque con el tiempo al final terminó independizándose en su pueblo natal. La primera vez que vi a  Juanito fue allá por el año 63 o 64, un cálido domingo en la tarde. Desde la ventana de la casa de mi tía Acacia junto al Bar de Alfredo, detrás de la iglesia, junto a la parada de los " Coches Piratas" que lindaba  con la gasolinera de los "Pérez". Llegaba esa tarde en un Ford Cónsul del 59, un convertible de capota de lona, todo un espectáculo para la época. No se si era de su propiedad o prestado, nunca logré saberlo, aunque carece de importancia este detalle. Hacía su parada allí para tomar café antes de ir a ver su novia de Ariñez, Purita, una muy guapa jovencita ella, muy educada con finos  ademanes marcadamente femeninos. El hermano de Juanito, Antonio muerto en accidente dando marcha atrás durante la construcción de la presa de Aríñez, también un hombre con sonrisa lábil, poblado bigotón y boina negra . Recuerdo muy prestamente que Antonio salía a su vez con una hermana de Purita. Así quedaba pues, dos hermanos con dos hermanas.
Su muerte marcó profundamente a Juanito.

Una vez casado con Purita, el matrimonio estableció su convivencia en La Asomada, barrio de la Lechuza, en la casa del capitán Reyes.

En la madrugada del 14 de Junio de 1968, mi madre, embarazada de mi hermano Pepe, rompe en aguas entre fuertes contracciones de parto.
Mi padre hecho un manojo de nervios, y una situación que no sabía cómo resolver optó por ir a tocarle y despertar a Juanito " El Herrero". En esos momentos las agujas del reloj no creo que marcaran más de las dos en aquella atípica y tempestuosa noche casi veraniega. Tras mi padre  trasladarle a Juanito la situación de emergencia, no dudó en vestirse rápidamente. No tardó más de diez minutos en sentarse y  poner en marcha su Ford zefhir acomodando a mi madre en la parte trasera y  poniendo rumbo a la antigua Clinica del Pino, donde llegaron en menos de media hora.

Hago referencia a esta anécdota para de alguna manera ejemplarizar uno de los tantos gestos humanos de bondad, altruismo y caballerosidad que siempre impregnaron y acompañaron su noble persona.

Hace unos meses nos dejó Juanito emprendiendo vuelo eterno sobre las nubes, no sin antes dejárnos aquí abajo innumerables momentos y obras  que siempre le estaremos eternamente agradecidos.

D.E.P Juanito Ventura eternamente agradecido, siempre en nuestra memoria.